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¿Píldora del del día después = menos abortos en adolescentes?

El Ministerio de Salud y Política Social del actual Gobierno de España afirma que la libre distribución de la píldora del día después (PDD) o píldora postcoital (PPC) será una buena estrategia de Salud Pública para evitar los embarazos no planificados y reducir así el número de abortos en mujeres adolescentes, considerado un grave problema de Salud Pública y en constante aumento en los últimos años.


Sin embargo, no hay evidencias científicas de que esto esté ocurriendo en la realidad. La revista científica Obstetrics & Gynecology publicó en 2007 una revisión sistemática de los estudios que han valorado los efectos que tiene en la población la generalización del uso de la PPD (Raymond et al., 2007). Los autores concluyen, tras revisar los estudios que cumplen los criterios de calidad científica, que aumentar el acceso a la PPD (mediante su dispensación sin receta médica o gratuitamente) se asocia a un incremento en su uso. Sin embargo, ningún estudio ha encontrado que disminuya las tasas de embarazos no planificados ni los abortos.


Por ejemplo, en un estudio llevado a cabo en Inglaterra, se entregaron a 17.831 mujeres mayores de 16 años, 5 envases de píldora postcoital para ser utilizada hasta en 5 ocasiones en sus domicilios o facilitarla a alguna amiga. Se calculó que aproximadamente 22.603 mujeres disponían de la píldora postcoital para tomarla cuando les hiciese falta y sin necesidad de acudir al médico o a una farmacia para obtenerla. Los investigadores esperaban una reducción del 15% en la tasa de abortos al facilitar el “libre acceso” a la píldora postcoital. Sin embargo, tras 2 años de seguimiento, no hubo modificaciones en la tasa de abortos (Glasier et al., 2004). Además, otros estudios han constatado que entre las mujeres que acudían a abortar era más frecuente haber tomado la PPD (Black et al., 2006, Churchill et al., 2000, Lakha and Glasier, 2006).


Se puede concluir que, según la evidencia disponible actualmente, dispensar la PPD sin receta médica o gratuitamente aumenta su uso pero no reduce la tasa de embarazos no planificados ni de abortos. No parece, por tanto, una buena estrategia de Salud Pública para reducir los embarazos no planificados y, consecuentemente, prevenir el problema del aborto. Incluso en algunos casos, como ha sucedido en Andalucía en los últimos años, junto al aumento del uso de la PDD asistimos paradójicamente a un aumento en el número de abortos en mujeres adolescentes.


La píldora del día después (PDD) o píldora postcoital es un preparado hormonal utilizado para evitar el embarazo tras haber tenido una relación sexual. Actualmente el preparado más utilizado es el levonorgestrel, sólo o combinado con el etinilestradiol (a la combinación se le llama método Yuzpe).


La píldora postcoital puede evitar el embarazo a través de diversos mecanismos de acción: inhibición o retraso de la ovulación, modificación del endometrio y de las trompas, espesamiento de la secreción cervical. La modificación del endometrio, en ocasiones, dificulta la implantación de un embrión, produciéndose un aborto precoz. Este efecto abortivo está reflejado en los prospectos y en el Vademecum (2008). La eficacia de la PPD oscila entre el 49 y el 85%.


Junto a estas evidencias, es importante también tener en cuenta la repercusión que puede tener la toma de la PPD en las mujeres. Aunque no siempre tenga un efecto abortivo, la toma de la PPD puede contribuir a un sentimiento de culpabilidad en la mujer, puesto que puede pensar que no se ha quedado embarazada porque se ha producido el aborto.


En otras ocasiones, la toma de la PPD puede conducir a una “laxitud” o “desensibilización” de la conciencia de la mujer, que sabe que aunque en ese momento puede ser abortiva, percibe que no tiene “mayores consecuencias” por lo que puede volver a usarla en repetidas ocasiones en el futuro. De hecho, diversos estudios ponen de manifiesto que un alto porcentaje de las usuarias de la PDD son reincidentes.


Por otro lado, un estudio llevado a cabo en una muestra representativa de la población femenina española, ha revelado que la mayoría de las mujeres desconocen cuáles son los mecanismos de acción de la PPD, a pesar de opinar que el médico debe informarles sobre ello. Además, el hecho de que un método de planificación familiar pueda actuar, en ocasiones, después de la fecundación, condiciona la elección de dicho método por parte de la mujer: el 45% de las mujeres encuestadas no utilizarían un método que puede actuar después de la fecundación interfiriendo con la implantación y esta decisión, no depende de la frecuencia con la que el método puede actuar de esa manera.


Para saber más puede leerse el documento “Píldora del día después: ¿es abortiva?, ¿tiene riesgos para la salud?” elaborado por la Doctora Cristina López del Burgo, del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra.