En nuestra cultura de ampliación de derechos está amparada la opción por la homosexualidad. Sin embargo, resulta paradójico que se silencien las posibilidades de retorno a la heterosexualidad. Y más llamativo todavía, que tal censura provenga de ámbitos supuestamente científicos.
En la reunión anual de la Asociación Americana de Psicología (APA en inglés) de 2008 en Boston se planteó declarar ilegal que un terapeuta ayude a una persona homosexual que solicite ayuda para eliminar su atracción por alguien de su mismo sexo. La protesta de diversos especialistas impidió que tal iniciativa prosperase, gracias a los argumentos del documento titulado «Lo que muestran los estudios científicos» (what research shows; www.narth.com).
En ese estudio cerca de 800 citas científicas sirven de base para valorar si son ciertas algunas afirmaciones extendidas, como que:
1) No existen pruebas concluyentes para mostrar que los intentos de terapia tienen éxito.
2) Los esfuerzos para modificar la orientación sexual son perjudiciales y conducen a una baja autoestima, depresión y otros problemas autodestructivos.
3) No hay más problemas de salud en la población homosexual que en la población general.
Basándose en datos verificados, los autores de «Lo que muestran los estudios científicos» concluyen que:
1) Más de 150 estudios demuestran que, con una amplia variedad de terapias, el cambio de la homosexualidad a la heterosexualidad es posible.
2) Hay investigaciones que muestran que quienes procuran cambiar sus atracciones por personas del mismo sexo no les perjudican las terapias.
3) Existe una relación directa entre homosexualidad y diversos problemas de salud. Esta vinculación tiene que ver con el origen psicológico de la homosexualidad y no se explica científicamente como producto de una discriminación social. De hecho, se detectan esos problemas en diferentes culturas donde no hay discriminación. Afirmar que no hay más problemas de salud en la población homosexual es una suposición teórica no sustentada con hechos, como puede contrastarse en el libro Comprendiendo la homosexualidad (EUNSA, 2008).
No hay libertad sin posibilidad de elección y no es posible elegir sin conocer las alternativas. Quienes han conocido la posibilidad de cambio y lo han logrado están orgullosos por su triunfo y reclaman más información para todos (www.esposiblelaesperanza.com).






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