Aunque se hable de “masturbación” cuando un menor estimula sus órganos genitales es preciso tener en cuenta que no suele tener el mismo significado que la masturbación de un adolescente o un adulto, incluso aunque le produzca algún tipo de placer.

El estímulo repetido de los órganos genitales por parte de un menor puede tener las siguientes causas:

1.   Una irritación o pequeñas heridas en los genitales que les incita a rascarse y favorece, a su vez, que descubran “satisfacción” al tocarse los genitales. La falta de una higiene adecuada también puede producir este tipo de escozor.

  • Las irritaciones leves pueden eliminarse con agua de manzanilla pero si son más importantes o tienen una infección, será necesario consultar con un médico para obtener el tratamiento adecuado.
  • En general, se recomienda que la ropa interior sea de algodón porque transpira mejor, y que no sea demasiado ajustada.

2.   El descubrimiento fortuito de que el estímulo de los órganos genitales puede producir placer.

  • Para prevenir una dependencia de los niños a este placer, es aconsejable evitar que los niños jueguen desnudos o tarden mucho tiempo en vestirse después del baño o que se queden demasiado tiempo sentados en el inodoro o wáter cuando están en el baño.
  • Se les puede comentar que sus genitales son muy importantes y que es mejor que no los toquen tanto porque podrían hacerse daño.
  • Es necesario no darle una excesiva importancia a esta conducta de cara a los niños y es mejor distraerlos con otra cuestión en ese momento (como adultos nuestra preocupación tiene que ser continua de vigilancia de estos síntomas pero es necesario que el niño no nos perciba aprehensivos al respecto).
  • A veces, lo único que hace el menor es tocarse el pene porque tiene erecciones y no entiende qué significan estos cambios de tamaño. Intenta “contener” dichos cambios sin más, es decir, suele poner la mano en el pene como queriendo evitar que se produzca la erección. Conviene, en este caso, explicarle que el pene, como el resto del cuerpo, empieza a “prepararse” para crecer y que puede despreocuparse de ello.

3.   La imitación de imágenes o escenas que han visto en revistas, en el ordenador o en la televisión estando solos o en compañía de algún/a hermano/a mayor o de adultos.

  • Este tipo de imágenes deberían evitarse y es importante saber si los han visto, para evitar que se repitan.
  • Dependiendo de la situación concreta, y una vez que sepamos cómo les ha afectado dichas imágenes, habrá que comentarlas con ellos y situar la sexualidad humana en un contexto diferente a lo transmitido por dichas imágenes así se limitan los efectos nocivos de esa experiencia: el silencio solo aumenta el daño que se haya podido producir.

4.   El aburrimiento.

  • Por el nivel de energía física que los niños y las niñas tienen es importante evitar que estén quietos mucho tiempo como, por ejemplo, sentados viendo la televisión. Es muy recomendable que realicen actividades diferentes en lugar de estar demasiado tiempo sin realizar una actividad física recreativa y estando más o menos aburridos.

5.   La ansiedad.

      La ansiedad puede aparecer por problemas familiares, por miedos, por haber visto u oído cosas inadecuadas, porque alguien les ha asustado o ha abusado de ellos, etc.

  • Las situaciones de ansiedad deben valorarse con la ayuda de un especialista.

Cualquiera de las causas anteriores pueden darse simultáneamente o bien ser causa unas de otras. Lo importante es identificarlas para evitar que vuelvan a producirse.

 

 

 

 

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